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El Consorci mantiene la iniciativa por segundo verano consecutivo después de los buenos resultados obtenidos durante la campaña pasada.
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Un dispositivo inteligente monitoriza la temperatura ambiental y corporal de los profesionales que desarrollan su actividad al aire libre.
El Consorci d’Aigües de Tarragona (CAT) ha iniciado, por segundo verano consecutivo, la campaña de prevención de los golpes de calor con el uso de pulseras inteligentes destinadas al personal que desarrolla su actividad laboral en espacios abiertos o instalaciones interiores sin climatización. Tras los buenos resultados obtenidos durante la prueba implantada el verano pasado, el CAT ha apostado por consolidar e incrementar esta medida preventiva como parte de su protocolo de seguridad frente a las altas temperaturas.
Los dispositivos, distribuidos entre muestreadores, operadores y personal de mantenimiento, monitorizan de forma continua la temperatura ambiental y corporal de cada usuario o usuaria. Mediante un sensor que detecta la radiación térmica emitida por el cuerpo, la pulsera calcula la temperatura corporal interna y, si detecta que se superan los 37,8 ºC corporales o los 42 ºC ambientales, activa una alarma sonora, luminosa y vibratoria para que la persona interrumpa la actividad, se proteja del sol, se hidrate y realice el descanso necesario.

La responsable del Departamento de Seguridad del CAT, Mireia Campos, destaca que «la valoración de la primera campaña ha sido muy positiva, tanto por la buena acogida que han tenido las pulseras entre el personal como porque nos ha permitido reforzar la prevención frente a un riesgo que cada verano está más presente. Por ello, este año hemos decidido repetir la experiencia y consolidarla dentro de nuestras medidas habituales de seguridad laboral».
Por su parte, el presidente del CAT, Marc Brunet, subraya que «la protección de las personas sigue siendo una prioridad absoluta para el Consorci. La experiencia del año pasado demostró que la tecnología puede ser una gran aliada para anticipar situaciones de riesgo y ayudarnos a tomar decisiones antes de que se produzca una incidencia».

Las pulseras inteligentes complementan otras acciones que el CAT aplica desde hace años para minimizar los efectos del calor entre el personal expuesto, como la adaptación de los horarios de trabajo en función de los avisos meteorológicos, el suministro de ropa transpirable, gorras, gafas con protección UV, crema solar, ventiladores portátiles y agua, así como la formación específica en primeros auxilios y la disponibilidad de carpas y sombrillas para reducir la exposición directa al sol.
A pesar de no haber registrado nunca ningún incidente laboral relacionado con un golpe de calor, el CAT mantiene una política de mejora continua en materia de prevención de riesgos laborales tanto entre su personal como entre las empresas contratistas. En este sentido, la consolidación de las pulseras inteligentes refuerza el protocolo propio de trabajos expuestos a altas temperaturas y contribuye a garantizar unas condiciones de trabajo más seguras durante los meses en los que las temperaturas suponen un riesgo para los profesionales.
