El vandalismo ha vuelto a la pequeña edificación de maniobra que tiene el Consorcio de Aguas de Tarragona (CAT) en un promontorio de la T-11, donde tiene las instalaciones centrales y cerca del área comercial de las Gavarres. Es visible desde varios puntos y reiteradamente se veía afectada por pintadas.
A comienzos de este año se completó el proyecto de decoración, a cargo de Albert Leiva, un artista urbano de 26 años residente en Tarragona, que ha visto como su obra ha sido atacada. Recordemos que los motivos eran diferentes aspectos relacionados con el agua, entre ellos el más importante el acueducto romano de Tarragona. Con estos hechos, no se ha respetado el código no escrito entre los artistas del graffiti, según el cual los trabajos firmados que se han efectuado de manera voluntaria entre artista y propietario deben ser protegidos.
Con toda probabilidad, la acción la han llevado a cabo las mismas personas que hace cuatro meses habían pintado la caseta mencionada. Además de la similitud de las formas pintadas, como se aprecia en las imágenes de antes y ahora, las cámaras de seguridad tienen grabadas ambas acciones cometidas por dos personas.
Ahora se están analizando las imágenes para identificar a los autores que la noche del día 22 accedieron al entorno de la caseta a las 21:52 horas y abandonaron el recinto a las 22.20, habiendo perpetuado el acto vandálico y de incivismo.
El CAT ha puesto los hechos en conocimiento de las autoridades ya que podrían constituir un hecho delictivo de ocupación de una propiedad privada, al tiempo que causar daños en una instalación
